La mejor predicación se hace con el ejemplo

Se puede decir muchas cosas con la boca. Discursos enteros pueden salir de nuestros labios magistralmente, sin embargo, la mejor predicación es la que se da con el ejemplo.

La Expectativa

Construir una reputación respetable lleva tiempo, esfuerzo y dedicación, pero toma unos pocos segundos acabar con ella, sobretodo si se es una persona imprudente e insensata. En la vida de un cristiano, esta verdad nunca fue más evidente.

Hablar de santidad, de moral, de principios y valores es lo que el común de las personas está acostumbrada a escuchar de parte de aquellos que se identifican como “Hijos de Dios”, más aún, lo que exigen y demandan ver en su accionar diario.

La Realidad

De modo que cuando aquello que se predicó vivazmente desde un pulpito o altar no se corresponde con la realidad, entonces los reclamos, desaprobaciones, críticas y sobretodo, juicios condenatorios llegan como avalancha, no solo contra la tal persona que pecó de mentirosa e hipócrita, sino sobre su fe, su familia, su iglesia y peor que todo ello, su Dios.

Al momento de llevar la contraria al discurso ofrecido en público, el primero que carga con el dedo acusador es Dios, porque Su Nombre y Sus enseñanzas fueron la bandera invocada por la persona que luego estafó esa lección y no honró la dignidad de pertenecer a la familia de la fe.

El Fundamento

En este artículo quiero invitarte a que leas más de cerca lo que esta predicación para predicasbiblicas.com me permitió poner de manifiesto. Antes de juzgar a Dios, Su Palabra y Su Iglesia conoce lo que la misma Palabra de Dios demanda de todos y cada uno de nosotros en lo que a conducta y actitud se refiere.

Puedes leer la predica completa en el siguiente enlace…