La obediencia que agrada a Dios

Con frecuencia estigmatizamos la idea de que la obediencia que agrada a Dios es aquella que implica forzosamente una rigurosa conducta que supere la rigidez de la milicia y reprima toda emoción humana.

Nos han vendido el concepto de que obediencia es igual a carencia de voluntad y subordinación incuestionable a una autoridad superior. ¿Estamos de acuerdo con esa afirmación?

El siguiente artículo parte de una predicación que redacté para predicasbiblicas.com en la que abordo el tema de la obediencia a Dios desde una perspectiva poco convencional.

Por lo general, la imagen que viene a nuestra mente cuando oímos hablar de Obediencia es la de un Maestro severo de escuela, un militar de alto rango, un padre estricto, o un jefe bravucón, pero ¿a cuántos de nosotros se nos ocurriría pensar en un animal, como el burro por ejemplo, para aprender de este tema?

Lo cierto es que nada en la creación de Dios fue hecho por casualidad ni carece de valor. Desde el ser viviente más pequeño hasta el mamífero más desarrollado o la naturaleza más deslumbrante, todo cuanto Dios creó tuvo y sigue teniendo un propósito.

De las criaturas que habitan la Tierra, se destaca que aquellas que parecen más pequeñas o inofensivas, son de hecho las más fuertes, sabias, y capaces. Ejemplo tenemos en los virus y las bacterias, son visibles a nivel microscópico pero la vida toda en el planeta depende de ellos en cierta medida y cuando se descontrolan, pueden llegar a ser mortales.

Así que, date la oportunidad de aprender la lección o el consejo que el burro tiene para dar. Te sorprenderá gratamente lo que Dios puede enseñarnos a través de este subestimado mamífero.

Te invito a dar clic en el siguiente enlace para leer la predica completa.

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