La Biblia y el Pago de los Salarios, ¿Gratuito o Remunerado?

Tema que sin duda, puede levantar cierta contienda y polvareda en todo foro de discusión donde sea mencionado es el que se refiere al derecho o no que tienen miembros de la iglesia a cobrar dinero por la prestación de uno o más de sus servicios.

Ya sea, porque cuando se habla de dinero siempre sale algún doliente que debido a su continua pelea con el bien monetario, encuentra irritante que otro tan siquiera mencione el asunto o porque, según alguna creencia popular, el servicio a Dios está vinculado a la caridad y por ende, pertenece a la categoría GRATUITA; lo cierto es que el debate se enciende con pasión y cuenta tanto con detractores como con defensores.

EL TEMA DE DEBATE

¿Cobrar o no cobrar? ¿Recibir dinero en compensación o trabajar de gratis? "He ahí el dilema" diría Shakespeare, o para modernizar el argumento "Ahí está el detalle", como bien lo refiriese Mario Moreno (Cantinflas).

Para quienes se oponen rotundamente, el debate está en que todo servicio a Dios, bien sea directa o indirectamente, debe por regla ser Gratuito.

Para quienes apoyan la acción del cobro y pago respectivos, el asunto es simple:

el trabajo dignifica a la persona y la manera de corresponder a esa acción es percibiendo un pago o salario por ello.

¿Quién tiene la razón?

Los Salarios y la Organización Internacional del Trabajo

Para la máxima representante del trabajo a nivel mundial, el tema de los salarios es fundamental para empleadores y trabajadores, pues representa un costo para los primeros, y un ingreso para los segundos. Aún si el tema de los salarios se trata fuera del seno de la iglesia, resulta polémico en muchas de sus discusiones porque se presta para actos de discrimincación, desigualdad y explotación.

Desde antes incluso que el ente regulador de las normas laborales existiera el debate sobre el pago de las remuneraciones siempre resultó álgido, y aún en la actualidad continúan las negociaciones para lograr que quienes trabajan bajo relación de dependencia lo hagan en condiciones que dignifiquen su labor y mejoren su calidad de vida.

Ahora bien, cuando el asunto del cobro por prestación de servicios o venta de algún bien o producto se traslada a la iglesia, las normativas seculares palidecen hasta casi extinguirse, porque bajo la cúpula de la organización cristiana, la operatividad y normatividad vienen predeterminadas por la disposición bíblica.

Entonces, ¿Qué dice la biblia sobre este particular? Primero hay que entender el por qué la biblia es el referente obligatorio en esta discusión o cualquiera otra antes de sumergirnos en sus disposiciones.

LA BIBLIA COMO CONSTITUCIÓN

La cabeza de la iglesia es Dios y Su Palabra (la biblia) es la constitución. Si comparamos la estructura de la iglesia con la de una empresa secular, tenemos que Dios es el Presidente y la biblia, es el manual de la organización donde vienen expresadas todas y cada una de las normas y reglamentos para cada departamento y actividad que vaya a ser desempeñada desde su interior.

La biblia es por tanto, la voz activa de Dios para su iglesia hoy y todo aquel que desee conocer Su Voluntad puede avocarse a sus páginas en busca de guía para cualquier asunto que desee tratar.

Cualquiera que se estime hijo o hija de Dios y se identifique frente al mundo como seguidor de Cristo debe apegarse inexorablemente a lo estipulado en la biblia.

Dicho esto, volvamos al punto anterior y veamos lo que la biblia tiene qué decir respecto al cobro/pago de salarios y remuneraciones dentro de la iglesia.

FUNDAMENTOS BÍBLICOS

Empecemos por el Antiguo Testamento y busquemos los primeros referentes en formato ordenanza de parte de Dios a Su Pueblo sobre los salarios.

"No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado." DEUTERONOMIO 24: 14 Y 15

En el libro de Levítico capítulo 19 verso 13 encontramos un texto semejante que dice: "...no retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana."

En ambos textos encontramos que Dios demanda el pago justo, igualitario y a tiempo por parte de aquellos que tuviesen trabajadores a su cargo. Tal era la observación de Dios en aquel tiempo respecto del trabajo y los salarios, como lo es en la actualidad el debate que se sostiene entre la OIT y los países que conforman dicha organización para velar porque el pago de salarios se otorgue en condiciones favorables y justas a todos sus beneficiarios.

La justicia tanto en trato al semejante como en pago, es para Dios un réquisito obligatorio para toda persona, en especial para sus hijos. El obrero, jornalero, o trabajador realiza su labor porque necesita el dinero para su sustento.

Algunas personas, comentan a modo de chiste la frase: "trabajar por amor al arte" y es porque se trata de una reflexión "sarcástica" contra aquellos que opinan que la sola satisfacción de desempeñar una determinada labor es pago suficiente para los que trabajan con pasión y que por lo tanto, no es requerido ningún tipo de compensación económica en retorno.

"¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!" JEREMÍAS 22: 13

Dios reprende desde su Palabra a quienes contratan los servicios del prójimo y no le pagan. En el texto anterior queda reflejada su exaltación y descontento por el hecho.

De modo que, desde la biblia encontramos que para Dios ninguna persona debe ser excluida del pago por su trabajo si bien ha prestado un servicio o elaborado un producto. Pueden entrar discusiones sobre la calidad de dicho empleado en el resultado final, sin embargo, el enfoque en este artículo está dirigido directamente a la validez o no del cobro por parte de un trabajador dentro de la iglesia.

En el Nuevo Testamento la situación no cambia. Incluso, se develan algunas nuevas consideraciones que ponen el contexto a la temática. Veámoslo a continuación:

"Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario." 1 TIMOTEO 5: 18

El apóstol escribe esta epístola a su discípulo Timoteo reafirmando lo que de antiguo se enseñó acerca del pago a los trabajadores, e interesante resulta este nuevo elemento: "No pondrás bozal al buey que trilla".

¿Acaso se escribió este texto porque Dios estaba preocupado enteramente por los animales en lugar de las personas? No. Pero pone de manifiesto que todo aquel que trabaja o presta un servicio, ya sea animal o humano, tiene derecho a que se le pague por lo que hizo y más aún, que ese pago provenga de aquello en que trabajó. ¿Ejemplo?

¿Quién que trabaje en una panadería no come del pan que allí se elabora? ¿Quién que trabaje en una granja no come del fruto que esa granja produce? Lo que para Dios resulta indigno es que el jefe, dueño o empleador niegue el derecho al pago y además, a degustar de los bienes que su empleado ayudó a producir y vender.

Poner un bozal al buey que trilla implica impedir al buey que se alimente del pasto mientras va arando la tierra. Es decir, se le prohíbe comer del mismo suelo donde está siendo empleado para trabajar.

Absolutamente injusto y criminal.

"Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma." 2 TESALONICENSES 3: 10

Este es otro elemento del debate. Los flojos y perezosos no tienen derecho de comer del fruto del trabajo de los demás. Si algo resulta inadmisible en la Palabra de Dios es que algunos se beneficien del trabajo que otros con esfuerzo realizaron, sin que ellos mismos hayan movido un solo dedo.

Dios no mantiene vagos. Cuando le dijo a Adán en el Edén que comería con el sudor de su frente, no era solo una referencia a que el único trabajo válido era el que te bronceara mientras perdías peso bajo el ardiente sol, sino que su sustento no provendría de no hacer nada y que magicamente le llovería del cielo la ayuda económica.

Quien quiera percibir un ingreso, no solo un salario o remuneración, debe trabajar. Lo que es más de aquí, de mal procede.

RESUMIENDO LA DISCUSIÓN

Cualquier miembro de la iglesia que preste un servicio en función de sus conocimientos, habilidades o provea de materia prima tiene derecho a que se le remunere por tal acción. El que pertenezca a una congregación no significa que si algún otro miembro se le acerca requiriendo sus servicios, tenga el derecho a solicitar con el mayor de los descaros, la exoneración del cobro en función de su relación cristiana.

Lo que no debe ser malinterpretado es que el servicio de adoración y alabanza a Dios también se incluya en la factura de cobros y lista de oficios económicamente remunerados. ¿Por qué? Porque ninguna persona debería cobrar por amar y ser amado. Si así fuera, estaríamos ante un caso de prostitución.

Si el servicio a Dios es considerado gratuito al igual que la salvación del alma es porque ninguno de nosotros tuvo, tiene ni tendrá que pagar precio alguno por ello, y esto no es porque fuese GRATIS sino porque el precio fue pagado por Dios al morir en la cruz por todos nuestros pecados.

Nuestra salvación demandaba un precio altísimo, realmente caro para cualquiera de pagar, pero Dios asumió el pago por sí mismo para acercarnos a él. En tal sentido, nadie debería cobrar por un bien que ya fue pagado, a precio de sangre en un madero para darnos vida y vida en abundancia.

Lo que a Dios se le ofrece en calidad de "GRATIS" se le ofrece por amor y por gratitud. Es nuestra alabanza, nuestra devoción, nuestra fidelidad, nuestra obediencia, nuestro compromiso inequívoco de servir a Su Propósito. Tan solo estamos correspondiendo a un bien y a un servicio que nos fue otorgado sin merecerlo y por el cual, aún nos beneficiamos.

Discusión aparte, el tema referido a la recolección de ofrendas, pago de diezmos y remuneración a los pastores, que será tratado en otro post.

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