Según la biblia, ¿El dinero es bueno o es malo?

 "Poderoso caballero es Don Dinero"

Francisco de Quevedo y Villegas

Para quienes hacemos vida dentro de la iglesia o alejados del mundo secular, el dinero es uno de los temas tabúes dentro de nuestras congregaciones porque está intrínsecamente asociado con vileza, corrupción, maldad, condenación y todo lo que se supone queremos alejar de nuestras vidas si queremos vivir en consagración.

De alguna forma, hablar de dinero salvo en raras ocasiones como los gastos en que se incurre para llevar a cabo algún evento de índole formativo o de celebración, es permitido pero con cierta cautela pues, la sola alusión a la palabra supone encender alarmas, herir susceptibilidades y provocar un nivel de escandalización que sonrojaría a una estatua.

Nadie lo dice pero el Dinero es considerado un mal. Mas, ¿por qué?

Si analizamos en una retrospectiva rápida los beneficios del dinero encontramos que:

  1.  Nos permite adquirir los bienes de consumo que necesitamos para nuestro desarrollo básico físico.
    2.- Nos facilita el pago por aquellos servicios que nos proveen ayuda en determinada área o momento de nuestras vidas.
    3.- Proporciona un medio de pago capaz de retribuir la labor que otra persona ha realizado, especialmente cuando lo ha hecho por o para nosotros.
    4.- Se convierte en un soporte para enfrentar eventualidades o accidentes.
    5.- Puede ser ahorrado de cara hacia el futuro y así utilizarlo cuando sea requerido.

Cuando se habla del mal del dinero o del dinero como un mal, ¿en qué piensa la gente por lo general, o a qué específicamente está haciendo referencia para catalogarlo de esta manera?

A continuación otra lista de reflexión:

El dinero está asociado a vicios, muerte y corrupción

1.- Sobornos
2.- Corrupción
3.- Prostitución
4.- Despilfarro
5.- Deudas
6.- Sicariatos
7.- Muerte
8.- Traición
9.- Estafas
10.- Secuestros
11.- Egoísmo
12.- Vanidad
13.- Superficialidad
14.- Hipocresía
15.- Mentiras

A simple vista, la balanza se inclina más hacia el lado negativo que hacia el positivo.

Por lo tanto, debería afirmarse sin lugar a dudas que el dinero es sencillamente Malo.

No obstante, cuando la lista de lo negativo se revisa en detalle, hay un elemento que sobresale por encima de todos los enumerados y no recae sobre el Dinero como un villano. ¿Cuál es? te preguntas.

El Uso que se le dio al dinero en cada uno de esos casos.

Por sí solo, el dinero no puede hacer nada.

Tanto la lista de lo positivo como de lo negativo hacen referencia al uso que se hace del mismo, mas no refiere que el dinero sea en sí mismo un ente o sustancia como el veneno, por ejemplo que si lo bebes, lo tocas o lo hueles podría afectarte perjudicialmente de forma directa e inmediata, en tu salud y en tu vida.

En otras palabras, lo que se condena en nuestras mentes y por la sociedad en general, (no solo los miembros al interior de las iglesias), es el uso que se da al dinero, no su consumo.

Veamos el siguiente ejemplo:

* Aprobamos el uso del dinero para comprar comida.
* Condenamos al dinero que se usa para pagar por sexo.
* Aprobamos el uso del dinero para salir a pasear.
* Condenamos el uso del dinero para comprar drogas.
* Aprobamos el dinero que se usa como inversión en educación
* Condenamos el dinero que se usa para pagar por la muerte de una persona.

El dinero se usa en todos los escenarios y lo que lo hace vil y despreciable o noble y valioso es el propósito por el cual es empleado.

Es decir, que la intención que viene detrás de él es lo que lo puede santificar o satanizar.

¿Es esto del todo cierto? ¿o se trata de una simple afirmación personal? Más importante aún, ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto? ¿Está de acuerdo con este argumento?

Vamos a verlo en los siguientes pasajes bíblicos:

"porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."

1 TIMOTEO 6: 10

Este verso es por excelencia el favorito de todos los que defienden la postura de que el dinero es malo. ¿De verdad? Hagamos la siguiente prueba:

Si tuviera que escribir este texto sin leerlo por segunda vez ni buscarlo en la biblia, ¿cuáles serían al instante las 3 primeras palabras que recordaría?

¿Podrían ser?

* Raíz
* Males
* Dinero

Es casi una reacción inconsciente que nuestro cerebro asume para tratar de retener lo leído, sin embargo, la biblia fue escrita para ser leída y aplicada, lo que quiere decir que no basta solo con leerla sino también hay que ponerla por obra.

El texto en la epístola a Timoteo no dice que el dinero es malo per sé sino que el amor al dinero fue el detonante o el origen para que frutos viles como la codicia, tuviesen lugar y tras ella una cadena larga de malestares para quienes la sufrieron.

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas"

MATEO 6: 24

Otro texto que se asoma para sugerir que el dinero es malo, es este pasaje en el evangelio de Mateo cuando Jesús habla acerca del servicio que debe exhibir una persona con carácter.

Algunos lo toman como una clara observación de que quien quiera vivir para Dios debe alejarse del dinero, haciendo de este elemento un ente corrupto y despreciable.

Sin embargo, Jesús no estaba enseñando que ser rico es malo o que tener dinero convierte en mala a una persona sino que quien elija servir a Dios debe hacerlo en totalidad, no al 30% o al 50% de su atención, mientras todavía deja espacio en su corazón para que elementos como la codicia, por ejemplo, como se mencionó en el verso anterior, hagan acto de aparición y tomen el control de sus acciones posteriores.

El texto aquí está referido a que Dios debe tener el protagonismo en el corazón de una persona, por lo cual sus actos se originarán en él, serán para él y se harán por él.

"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos."

MATEO 19: 23

Este texto también es usado para afirmar que el dinero es malo. ¿Cómo no? cuando el mísmisimo Jesús está diciendo que Difícilmente un rico entrará en el reino de Dios.

Ahora bien, hay que resaltar que dice en primer lugar: difícil, no emplea el término imposible ni tampoco, que Nunca Jamás podrá existir una mínima posibilidad de que una persona rica entre en el reino de los cielos.

Ambos textos en el evangelio de Mateo dejan claro que lo que Jesús estaba expresando acerca de las riquezas, (el ser rico o el dinero en general), es que el dinero no es ticket de entrada al cielo ni mucho menos un requisito en el curriculum de quienes aspiran una vida de servicio ante su presencia.

El joven rico del segundo texto en Mateo perseguía la perfección, y sus muchas posesiones le daban ese sentido de autoconfianza y seguridad, pero cuando Jesús le dijo que para ser perfecto debía vender todo cuanto tenía, darlo a los pobres y seguirle, su semblante cambió, y de inmediato entristeció.

Para Dios el dinero no es malo, de hecho no le ha asignado ninguna propiedad.

Nosotros los seres humanos somos quienes comerciamos con él, y le hemos dado un valor.  Es de acuerdo a ese valor que medimos nuestras transacciones y efectuamos operaciones de intercambio, ya sea de bienes o servicios para alcanzar un fin, llegar a algún lugar o adquirir algo que necesitamos.

Dios no tiene problemas con el dinero porque él mismo dice en el libro del profeta Hageo en el Antiguo Testamento capítulo 2 verso 8:

"Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos."

De manera que, el dinero es solo una herramienta, un instrumento, un medio para obtener algo, pero absolutamente muerto e inútil sin alguien que lo respalde para funcionar y comercializarse.

¿Acaso las monedas que se usaron en las primeras operaciones comerciales de nuestra era siguen aún circulando para el comercio cotidiano? ¿Son los billetes de un país con hiperinflación económica lo suficientemente potentes como para levantar su economía y gozan de amplia aceptación a nivel mundial para comerciar? ¿El dinero impidió que los judíos en la Europa de la Segunda Guerra Mundial fueran víctimas del holocausto nazi?

Si algo reprochó Jesús respecto de "las riquezas o del dinero" es que quienes basan su fe, su confianza, su paz y su vida en algo tan voluble, corriente, vulnerable, limitado e inanimado como ellos para vivir y peor aún, para querer figurar ante Dios, son personas sin fe, sin carácter, nada confiables, inseguras, que basan su felicidad, su presente y su futuro en algo efímero y superficial.

Dios otorga el dinero en las cantidades que cree convenientes y en ocasiones hasta sobreabundar, pero si leemos la historia de algunos reyes de Israel y Judá, encontraremos que el dinero les fue otorgado en abundancia como recompensa por su servicio a Dios.

En otras palabras, ellos eligieron servir a Dios y trabajar para él en primer lugar antes que trabajar por y para Don Dinero.

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

MATEO 6: 33

La Biblia no hace referencia en ninguno de sus pasajes a que se desprecie el dinero sino que se le dé su debido lugar en nuestras vidas.

Dentro del orden de Dios está establecido que él es la cabeza y cuando nos enfocamos en trabajar por él y para él, el resultado no puede ser otro que la paga directa de parte suya en todo aquello que somos y nos rodea.

Porque esta también es la cuestión, cuando la biblia habla de bendiciones no lo hace enteramente en términos monetarios, materiales, financieros o económicos.

La mentalidad general apunta en esa dirección, pero de nuevo se equivoca porque escrito está en el evangelio de Lucas 12: 21 acerca de un hombre que trabajó incesantemente por acumular riqueza y dinero para sí hasta hacerse muy, muy rico, pero descuidó lo más importante: la salvación de su alma.

La fijación por el dinero nubla la razón e impide ver que fuera de él, otras cosas también son necesarias e importantes: La familia, la salud, los amigos, la paz mental, espiritual y emocional solo por mencionar algunos.

Entonces, según la biblia, ¿el dinero es bueno o malo? Depende del lugar que ocupe en nuestro corazón y el uso que le demos. De no haber dinero, seguramente encontraríamos otro objeto del cual depender o al cual venerar.

Raimon Samsó, autor del libro El Código del Dinero refiere que "La riqueza es una mentalidad", confirmando lo que la biblia enseña, pues si en nuestra mente nace el concepto bueno o malo de la riqueza, entonces, en nuestra mente también podemos despojarla de poder para controlar nuestras decisiones y nuestras emociones.

Que sea Dios el pensamiento fijado a nuestra mentalidad para que gobierne nuestro interior y no lo sea el dinero ni nuestro concepto sobre él quien tome el control.

NOTA: las citas bíblicas usadas fueron tomadas de la versión de 1960 de Reina - Valera.

The Ultimate Fruit of Fear

The ultimate fruit of fear is when it makes you believe that you have disappeared and that you are only a ghost of what you could be, a visual residue of an extinct potential, the withered ambition of a being that wishes to exist. I decided then to forget about my desires, my needs, my desires, and even my dreams.

They had become expensive, and I didn't have enough to pay their price. I would soon discover that in addition to this, I would also run out of complaints and my voice would go out.

Because even the desire to regret me is over; and this is the thing, it is simpler to get used to the loss that to fight by the conquest.

I guess this was what happened to Job; by the time his pseudo friends came to visit him and crush him for his supposed infidelities and sins (all of them, reasons for his misfortune), he simply stopped talking, stopped complaining.

I had the initiative of two new attempts as a saleswoman but it was just as fruitless. Once again I stumbled upon a wall.

The first one referred to a scheduled sale of vehicles but for a day of absence due to a cold I was off the workforce and in the second I moved to the coast to sell Tourist plots, however, I only got a three (3) walk-days in which I heard my nth workshop on how to sell something, but, without allowing myself to approach buyers, because that was reserved for the ancients. I thought then that I should take some time in my marathon hunt for finding a job, and especially to keep it.

I was supposed to put my life in perspective, as some people say, in order to weigh the positive and the negative in the perfect balance. So, I spent some time at home, reconsidering my steps and my future.

At that time, my father came one day with the news that He had found a job for me.

He told me to accompany him to a travel agency and that there was the possibility of working with a very kind lady who had no one to help her. As I needed the job, I agreed to go with him. After everything, I didn't lose something to try. I was hired immediately and started work the next day.

I must confess, it was one of the jobs I had the most fun at.

I mean that I was learning new things and that was related to one of my great passions, such as traveling and knowing other places, of course it is not an activity that characterizes me in my current life but without a doubt, it is something that I always yearned to do and when working there, I seemed to be closer to that possibility, in addition, what I was learning because of being new and outside my study area, allowed me to dock more quickly and comfortably, because from the very beginning my boss understood that I had not taken a course or anything similar, therefore she was patient with me and did not classify myself as useless or incapable.

On the contrary, she was very excited that I learned so quickly to make air reservations, also in hotels inside and outside the country, answering her calls, preparing tour packages and even gave me the keys of the agency to open it every day.

In fact, there were days when I was alone attending the office and all the clients who arrived there. It was the first time I felt useful in a job, I began to believe that I had found my place and it even showed in my mood.

However, the harvest season had not passed, quite the contrary, it could be said that I was in the middle of the harvest.

From one day to the next my boss began to distrust me.

She accused me of wanting to subtract authority from her in her own agency. She told me in a very severe and almost intimidating way that I was nobody to take attributions in that agency, and all because the work schedule was different in each one's agenda of us.

After that, there were two weeks completely tense and full of paranoia where every movement of mine, even to make a check or receive advertising from a tourism wholesaler, was a reason for follow-up and complete observation by my boss.

The drop that spilled the glass was the presence of her son that made me feel absolute mediocre.

She looked at me and treated like an ignorant who pretended to be professional but didn't really know anything. My boss was so irritable at the time that she accused me again, this time of wanting ruin her business and even disappear two objects of your property (worth mentioning, her glasses and the seal of the agency).

Her son called me "prattler", so to speak; according to him, what I studied in my university years was not verified with my professional practice.

That shocked me and made me remember briefly, my two-week stay at the advertising company, where I felt for the first time unable to validate my career. This time the story was repeated. A man who, according to his mother, was “perfect” in his work and did not make mistakes because he always took care of even the smallest detail, was telling me in a frontal way that he did not believe that I had studied administration.

Of course, I put my resignation the next day. That situation had far exceeded my level of tolerance and hurt the little personal pride I still had. The person that more than once she had declared how happy she felt to have me working with her, now, she told me that she regretted even the salary she paid me.

Every time something like this happened to me, I turned to my good pair of friends that I gained from my time studying at the university, and despite not living even remotely near me, they were always willing to listen to me, whether it was for a call telephone or by a simple text message.

Sometimes with a jocular tone and sometimes with deep surprise, they would say: “Again? Friend, you don't hit one. Why will it always do you work for crazy bosses? ” I remember laughing and other times, I just gestured a grimace.

I also asked myself the same question and the most unusual thing was that by asking them how they were, the answer was the same or similar to mine. Crazy bosses, poor pay, labor exploitation, humiliation, ill-founded accusations, etc.

I was almost surprised by the parallelism ironic of their lives with mine, in spite of the distance and of our respective civil states: one married and with a child, the other one almost married with a son and me for my part, single.

Well, even that conditioned my fear of childhood. It told me that I didn't have enough beauty, sympathy or the angel that was needed for a man and especially a GOOD man could even notice me, much less that he liked me.

As a child, I used to daydream that no matter how many men there were on the planet, the one who would love me sincerely and be my faithful life partner, could see in me what others did not.

Sadly, the only ones who could see me were under the influence of drugs, alcohol or suffered from some mental disorder. So, my perennial singleness remains, thanks in its entirety to fear and more than that, I came to the full conviction that would keep me single and without offspring.

I wonder if, for this reason, my friends experienced part of my litanies, just as the surrounding islands do when a storm passes. I begin to believe so, otherwise, Job would have been the only one to suffer his tribulation, instead of seeing everything he had once, completely affected.

And while my history with jobs, bosses, family relationships and even health, was related to theirs, I was still surprised by the "coincidence" of our experiences.

Fear makes your negative thoughts come true, so be careful with the ideas you feed daily because they will materialize sooner or later. My work and professional failure, as well as my life ideology, are the best example.

A popular saying goes as follows: "Tell me who you are with and I will tell you who you are", if your travel companion is the fear, you can be sure that you will be a coward.

Fear is like a magnet for misfortunes, it generates a very powerful field of attraction, even if it is for the negative things, however, that same field can disrupt the foundations or lives of those who are closer and will expand its range every time it is strengthened.

«La Vida no es fácil» Una cuestión de Legado

“La vida no es fácil”, es la frase con más cliché de la historia. Supongo que se debe a que ningún muerto ha dicho: “La muerte es fácil”.

Me detengo a pensar, evaluar y reevaluar mi carrera: Escritora y Empresaria. Al ver los resultados, noto que no son halagadores ni siquiera motivadores, todo lo contrario.

Cuando veo los resultados de mi desempeño en ambos campos me encuentro que hay una realidad tratando de abofetearme la cara, no sé si para decirme que lo siga intentando, porque como le gusta decir a los Optimistas, “estoy cerca de lograrlo” o sencillamente, trata de decirme de la forma más directa posible que debería hacer algo más con mi vida que seguir invirtiendo en un negocio fallido.

He ahí la cuestión: ¿cuándo debes abandonar la carrera? ¿Cuándo te das cuenta que lo que de verdad debes hacer es cambiar de carril?

No creo que se trate de un asunto de volver atrás ni retroceder, sino preguntarse con seriedad: ¿de verdad debo seguir por aquí? ¿Estoy en el camino correcto o debo seguir por otro?

La vida es un laboratorio, donde a diario probamos con Ensayo y Error. No somos ratas de laboratorio pero bien que nos dedicamos a experimentar con nosotros mismos.

Hay una frase que quedó en mi mente luego de escucharla cuando vi una de mis películas favoritas protagonizada por Whoopi Goldberg.

La segunda película de la Monja cantarina, en la que su personaje lidiaba con una joven algo rebelde que no gustaba de ajustarse a las normas.

En esa escena ella le refiere que un autor de libro le contestó a uno de sus lectores que si al levantarse por la mañana lo que deseaba era escribir, y no podía pensar en nada más que eso, entonces era un escritor. A esto el personaje de Goldberg añadió: “si al levantarte por la mañana, no puedes pensar en otra cosa que en cantar, entonces eres una cantante.”

Fuente: elcomercio.pe / Foto: Touchstone Pictures

Pues bien, basada en esa premisa hago la siguiente reflexión:

¿Qué me hace escritora? ¿Qué me hace artista? ¿Qué me hace empresaria?

Como sugirió Goldberg, soy escritora, artista o empresaria solo por el hecho de que es algo que no puedo apartar de mi mente cada día.

Según los filósofos, debería ser escritora porque escribo. Según las editoriales, soy escritora cuando publico. Según los especialistas en Marketing, seré escritora siempre y cuando haya un mercado para mi trabajo. Según los Community Manager, soy escritora por el número de seguidores en mis Redes Sociales. Según las empresas que contratan escritores, soy escritora dependiendo del número de publicaciones que haya efectuado y los años de experiencia que le acompañan. Según Wikipedia, soy escritora cuando he alcanzado cierto nivel de ventas en mis libros que me vuelven notoria. Según los ilustrados de las Artes, soy escritora por la cantidad de premios y reconocimientos que he alcanzado por escribir. Según la industria del cine, soy escritora cuando deciden que mi libro súper ventas en las librerías vale la pena ser llevado a la gran pantalla.

En resumen, soy escritora cuando me convierta en una buena matemática.

Lo mismo aplica para los artistas y los empresarios, de hecho para cualquier oficio. Convertirse en tu ideal de profesión o vivir de tu carrera, implica construir un currículum de muchos números y suficientes asteriscos.

Parece entonces que solo por desear algo o pensar en ello con frecuencia te vuelves tonto, porque empiezas a fantasear en una nube sobre lo idílico de trabajar en lo que te apasiona.

Cuando en realidad, deberías estar procurando crear un perfil que vuelva tan pesada tu Hoja de Vida que a todo el que la vea no le quede más remedio que decir: “Tú tienes que ser bueno en lo que haces. Vamos a darte una oportunidad”.

De modo que todo el perfil construido, solo sirve para que te tomen en cuenta y te abran la puerta.

Ahora bien, vuelvo a mi meditación y me pregunto: ¿Qué se necesita para ser escritor? ¿Qué se necesita para ser artista? ¿Qué se necesita para ser empresario?

Algunos gritarán: ¡Talento! Otros dirán: Conocimiento. Un grupo afirmará: Experiencia. Los representantes de Ventas dirán: Buenos contactos y relaciones. Los “Empresarios” dirán: Muchos ceros a la derecha en tu cuenta bancaria. Los maestros y pedagogos señalarán: Paciencia y mucha práctica. Los espirituales predicarán: Fe e intervención divina. Los holísticos dirán: Actitud y Buena suerte.

En otras palabras, para ser escritora necesito primero ir de compras.

Pero esta es la cuestión:

Si eres escritor pero nadie lee lo que escribes, ¿sigues siendo escritor? Si eres músico o cantante y nadie escucha lo que cantas o compones, ¿sigues siendo artista? Si tienes una empresa pero nadie compra lo que produces, ¿sigues siendo empresario?

Beethoven. Beethoven es mi primer pensamiento al respecto.

Beethoven, el músico sordo que se hizo escuchar

Este virtuoso músico alemán que se levantó en la pobreza y que con tan sólo 21 años ya experimentaba problemas de audición, compuso a lo largo de su vida:

  • 9 sinfonías (la última de ellas incluye un Coro),
  • 12 piezas de “Música Ocasional”,
  • 9 conciertos para instrumentos solistas y orquestas,
  • 4 obras cortas, dos misas,
  • 32 sonatas para piano (de las cuales 10 se acompañaban con violín, 5 con violonchelo y una con Corno francés),
  • 16 cuartetos de cuerda,
  • 5 obras para quintetos de cuerda,
  • 7 obras para trío con piano,
  • 5 obras para trío de cuerdas más un gran repertorio de obras para instrumentos de viento.

Un Señor Músico en toda la amplia extensión de la palabra. Eso sí, un músico sordo.

¿Existe mayor ironía que esa? El hombre cada vez escuchaba menos, hasta el punto de ya no escuchar nada, algo aparentemente limitante si se tiene en cuenta que su carrera, profesión y oficio era la de músico y por defecto, debía tener lo que los maestros musicales de hoy en día llaman: Oído musical.

Bueno, supongo que por aquel entonces el término no era muy usado o sencillamente, la sordera de Beethoven llegó justo a tiempo para evitarle escuchar esos reclamos de superioridad que habrían disminuido su pasión por la música, no obstante, lejos de cesar su carrera, este músico sordo se empeñó aún más en producir y componer música.

Así que, contra todo pronóstico, el hombre que no podía oír se hizo escuchar y aún después de su muerte en la pobreza, su obra se sigue escuchando.

Se puede decir entonces que en el caso de Beethoven, para ser músico solo hizo falta una cosa: Oyentes.

Poco o nada importó que él no pudiera oír su obra, porque lo que de verdad valía y aún ahora lo hace, es que haya quien la escuche por él.

Aunque Beethoven no podía oír, su placer por componer música se basaba en que otros sí pudieran hacerlo. Ahí es cuando hablamos de legado. No quiso quedarse solo con su trabajo, se aseguró de compartirlo con el resto del mundo.

Lo que la biblia llama “encender la luz y ponerla en lo alto y no debajo del almud” (Mateo 5: 15 y 16)

Del mismo modo, me atrevo a afirmar que un escritor solo puede coronarse ese título cuando tiene quien lo lea, incluso si él mismo ya no puede ver o leer su propia obra.

Un artista solo puede estimarse a sí mismo de serlo cuando existe un público que pueda admirar su trabajo, mientras tanto, es solo un egoísta intérprete en solitario.

Así que, los premios, las condecoraciones, las fiestas, las fortunas amasadas en los bancos, el número de seguidores y Me Gusta en las Redes Sociales es absolutamente inútil (desde mi punto de vista) para definir la carrera de vida de una persona, si no existe público que la disfrute y aprecie.

No es un asunto sobre tener éxito o fracaso sino comprobar mediante obras quién en realidad eres.

¿Eres músico? Déjame oírte. ¿Eres escritor? Permíteme leerte. ¿Eres vendedor? Háblame de tu producto. ¿Eres atleta? No te detengas.

En las Olimpíadas de 1968 en México, el atleta tanzano John Stephen Akhwari hizo historia en la maratón.

Su reconocimiento no se debió a que hubiese ganado la competencia. Tampoco a lo guapo que era ni a lo moderno de su atuendo deportivo. Su reconocimiento provino de ser el último en llegar.

¿Qué tiene eso de especial? Te preguntarás y con justa razón. Porque siempre hay alguien que llega al último en una carrera.

Pues, lo especial de este maratonista que llegó una hora después de terminado el evento y de entregadas las medallas, es que a pesar de tener un hombro dislocado, producto de la caída que sufrió en el kilómetro 19 del recorrido donde además se lastimó la pierna y no le dejaba de sangrar, fue que siguió corriendo hasta llegar a la meta y cruzarla.

Fuente: https://bjosemora.com/esperando-a-akhwari

La respuesta por parte del público asistente que aún permanecía en el estadio fue una ovación descomunal y la respuesta de este hombre al día siguiente fue la que cimentó para siempre su hazaña. Él dijo:

“Mi país no me envío 5000 kms. Para empezar la carrera. Mi país me envió 5000 kms. Para terminar la carrera.”

A veces, el objetivo de una carrera parece ser obtener un título o alzarse con un premio. Pero, después de ver las historias de Beethoven y Akhwari, me atrevo a decir que el objetivo es más simple:

Se trata de llegar y cruzar la línea de llegada. Porque esta vida es condenadamente dura de vivir y si vivir no es suficiente milagro ya, llegar a la meta es una victoria que no puede ser arrebatada por nadie, y más notorio se vuelve cuando otros pueden aprovechar lo que ofreciste durante el recorrido.

Beethoven dejó su música. Akhwari dejó su perseverancia. Shakespeare dejó sus obras.

Hay quienes se pasan la vida pasando la página, sin siquiera detenerse a prestar atención a lo que ven, a lo que hablan o a lo que hacen. Sencillamente cumplen la función de Estar. Nunca la de Ser.

Existen personas a quienes se les dice que al no haber mercado para su talento, luego tienen dos alternativas:

  1. Desistir y buscar un mercado menos competido en el que hacer vida y surgir (aunque eso no sea lo suyo) o,
  2. Imitar como marionetas sin voluntad todo lo que los de su propio mercado ya hacen, porque así habrá quien les preste atención a su trabajo, al menos un poquito.

Bueno, también sobre esto haré una reflexión:

El que alguien con supuestamente más experiencia, más condecoraciones, más popularidad y más reconocimientos que yo me diga que NO existe un mercado donde yo pueda exhibir mi obra, es con toda seguridad y sin ánimos de ser asquerosamente positiva, el mejor halago y cumplido que persona alguna pueda hacerme en toda mi vida.

Porque esa persona con conocimiento, experiencia, fama, poder, contactos y dinero está diciendo literalmente que soy UNICA, ORIGINAL e IRREPETIBLE.

Mientras la mayor parte del mundo se pelea por encajar en un patrón predeterminado buscando aceptación y algo de atención, yo me las he arreglado para ser verdaderamente diferente y sin siquiera proponérmelo. ¿Qué no hay mercado para mí? ¡Wow! ¡Estoy por descubrir uno nuevo!