La Biblia y el Pago de los Salarios, ¿Gratuito o Remunerado?

Tema que sin duda, puede levantar cierta contienda y polvareda en todo foro de discusión donde sea mencionado es el que se refiere al derecho o no que tienen miembros de la iglesia a cobrar dinero por la prestación de uno o más de sus servicios.

Ya sea, porque cuando se habla de dinero siempre sale algún doliente que debido a su continua pelea con el bien monetario, encuentra irritante que otro tan siquiera mencione el asunto o porque, según alguna creencia popular, el servicio a Dios está vinculado a la caridad y por ende, pertenece a la categoría GRATUITA; lo cierto es que el debate se enciende con pasión y cuenta tanto con detractores como con defensores.

EL TEMA DE DEBATE

¿Cobrar o no cobrar? ¿Recibir dinero en compensación o trabajar de gratis? "He ahí el dilema" diría Shakespeare, o para modernizar el argumento "Ahí está el detalle", como bien lo refiriese Mario Moreno (Cantinflas).

Para quienes se oponen rotundamente, el debate está en que todo servicio a Dios, bien sea directa o indirectamente, debe por regla ser Gratuito.

Para quienes apoyan la acción del cobro y pago respectivos, el asunto es simple:

el trabajo dignifica a la persona y la manera de corresponder a esa acción es percibiendo un pago o salario por ello.

¿Quién tiene la razón?

Los Salarios y la Organización Internacional del Trabajo

Para la máxima representante del trabajo a nivel mundial, el tema de los salarios es fundamental para empleadores y trabajadores, pues representa un costo para los primeros, y un ingreso para los segundos. Aún si el tema de los salarios se trata fuera del seno de la iglesia, resulta polémico en muchas de sus discusiones porque se presta para actos de discrimincación, desigualdad y explotación.

Desde antes incluso que el ente regulador de las normas laborales existiera el debate sobre el pago de las remuneraciones siempre resultó álgido, y aún en la actualidad continúan las negociaciones para lograr que quienes trabajan bajo relación de dependencia lo hagan en condiciones que dignifiquen su labor y mejoren su calidad de vida.

Ahora bien, cuando el asunto del cobro por prestación de servicios o venta de algún bien o producto se traslada a la iglesia, las normativas seculares palidecen hasta casi extinguirse, porque bajo la cúpula de la organización cristiana, la operatividad y normatividad vienen predeterminadas por la disposición bíblica.

Entonces, ¿Qué dice la biblia sobre este particular? Primero hay que entender el por qué la biblia es el referente obligatorio en esta discusión o cualquiera otra antes de sumergirnos en sus disposiciones.

LA BIBLIA COMO CONSTITUCIÓN

La cabeza de la iglesia es Dios y Su Palabra (la biblia) es la constitución. Si comparamos la estructura de la iglesia con la de una empresa secular, tenemos que Dios es el Presidente y la biblia, es el manual de la organización donde vienen expresadas todas y cada una de las normas y reglamentos para cada departamento y actividad que vaya a ser desempeñada desde su interior.

La biblia es por tanto, la voz activa de Dios para su iglesia hoy y todo aquel que desee conocer Su Voluntad puede avocarse a sus páginas en busca de guía para cualquier asunto que desee tratar.

Cualquiera que se estime hijo o hija de Dios y se identifique frente al mundo como seguidor de Cristo debe apegarse inexorablemente a lo estipulado en la biblia.

Dicho esto, volvamos al punto anterior y veamos lo que la biblia tiene qué decir respecto al cobro/pago de salarios y remuneraciones dentro de la iglesia.

FUNDAMENTOS BÍBLICOS

Empecemos por el Antiguo Testamento y busquemos los primeros referentes en formato ordenanza de parte de Dios a Su Pueblo sobre los salarios.

"No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado." DEUTERONOMIO 24: 14 Y 15

En el libro de Levítico capítulo 19 verso 13 encontramos un texto semejante que dice: "...no retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana."

En ambos textos encontramos que Dios demanda el pago justo, igualitario y a tiempo por parte de aquellos que tuviesen trabajadores a su cargo. Tal era la observación de Dios en aquel tiempo respecto del trabajo y los salarios, como lo es en la actualidad el debate que se sostiene entre la OIT y los países que conforman dicha organización para velar porque el pago de salarios se otorgue en condiciones favorables y justas a todos sus beneficiarios.

La justicia tanto en trato al semejante como en pago, es para Dios un réquisito obligatorio para toda persona, en especial para sus hijos. El obrero, jornalero, o trabajador realiza su labor porque necesita el dinero para su sustento.

Algunas personas, comentan a modo de chiste la frase: "trabajar por amor al arte" y es porque se trata de una reflexión "sarcástica" contra aquellos que opinan que la sola satisfacción de desempeñar una determinada labor es pago suficiente para los que trabajan con pasión y que por lo tanto, no es requerido ningún tipo de compensación económica en retorno.

"¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!" JEREMÍAS 22: 13

Dios reprende desde su Palabra a quienes contratan los servicios del prójimo y no le pagan. En el texto anterior queda reflejada su exaltación y descontento por el hecho.

De modo que, desde la biblia encontramos que para Dios ninguna persona debe ser excluida del pago por su trabajo si bien ha prestado un servicio o elaborado un producto. Pueden entrar discusiones sobre la calidad de dicho empleado en el resultado final, sin embargo, el enfoque en este artículo está dirigido directamente a la validez o no del cobro por parte de un trabajador dentro de la iglesia.

En el Nuevo Testamento la situación no cambia. Incluso, se develan algunas nuevas consideraciones que ponen el contexto a la temática. Veámoslo a continuación:

"Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario." 1 TIMOTEO 5: 18

El apóstol escribe esta epístola a su discípulo Timoteo reafirmando lo que de antiguo se enseñó acerca del pago a los trabajadores, e interesante resulta este nuevo elemento: "No pondrás bozal al buey que trilla".

¿Acaso se escribió este texto porque Dios estaba preocupado enteramente por los animales en lugar de las personas? No. Pero pone de manifiesto que todo aquel que trabaja o presta un servicio, ya sea animal o humano, tiene derecho a que se le pague por lo que hizo y más aún, que ese pago provenga de aquello en que trabajó. ¿Ejemplo?

¿Quién que trabaje en una panadería no come del pan que allí se elabora? ¿Quién que trabaje en una granja no come del fruto que esa granja produce? Lo que para Dios resulta indigno es que el jefe, dueño o empleador niegue el derecho al pago y además, a degustar de los bienes que su empleado ayudó a producir y vender.

Poner un bozal al buey que trilla implica impedir al buey que se alimente del pasto mientras va arando la tierra. Es decir, se le prohíbe comer del mismo suelo donde está siendo empleado para trabajar.

Absolutamente injusto y criminal.

"Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma." 2 TESALONICENSES 3: 10

Este es otro elemento del debate. Los flojos y perezosos no tienen derecho de comer del fruto del trabajo de los demás. Si algo resulta inadmisible en la Palabra de Dios es que algunos se beneficien del trabajo que otros con esfuerzo realizaron, sin que ellos mismos hayan movido un solo dedo.

Dios no mantiene vagos. Cuando le dijo a Adán en el Edén que comería con el sudor de su frente, no era solo una referencia a que el único trabajo válido era el que te bronceara mientras perdías peso bajo el ardiente sol, sino que su sustento no provendría de no hacer nada y que magicamente le llovería del cielo la ayuda económica.

Quien quiera percibir un ingreso, no solo un salario o remuneración, debe trabajar. Lo que es más de aquí, de mal procede.

RESUMIENDO LA DISCUSIÓN

Cualquier miembro de la iglesia que preste un servicio en función de sus conocimientos, habilidades o provea de materia prima tiene derecho a que se le remunere por tal acción. El que pertenezca a una congregación no significa que si algún otro miembro se le acerca requiriendo sus servicios, tenga el derecho a solicitar con el mayor de los descaros, la exoneración del cobro en función de su relación cristiana.

Lo que no debe ser malinterpretado es que el servicio de adoración y alabanza a Dios también se incluya en la factura de cobros y lista de oficios económicamente remunerados. ¿Por qué? Porque ninguna persona debería cobrar por amar y ser amado. Si así fuera, estaríamos ante un caso de prostitución.

Si el servicio a Dios es considerado gratuito al igual que la salvación del alma es porque ninguno de nosotros tuvo, tiene ni tendrá que pagar precio alguno por ello, y esto no es porque fuese GRATIS sino porque el precio fue pagado por Dios al morir en la cruz por todos nuestros pecados.

Nuestra salvación demandaba un precio altísimo, realmente caro para cualquiera de pagar, pero Dios asumió el pago por sí mismo para acercarnos a él. En tal sentido, nadie debería cobrar por un bien que ya fue pagado, a precio de sangre en un madero para darnos vida y vida en abundancia.

Lo que a Dios se le ofrece en calidad de "GRATIS" se le ofrece por amor y por gratitud. Es nuestra alabanza, nuestra devoción, nuestra fidelidad, nuestra obediencia, nuestro compromiso inequívoco de servir a Su Propósito. Tan solo estamos correspondiendo a un bien y a un servicio que nos fue otorgado sin merecerlo y por el cual, aún nos beneficiamos.

Discusión aparte, el tema referido a la recolección de ofrendas, pago de diezmos y remuneración a los pastores, que será tratado en otro post.

Según la biblia, ¿El dinero es bueno o es malo?

 "Poderoso caballero es Don Dinero"

Francisco de Quevedo y Villegas

Para quienes hacemos vida dentro de la iglesia o alejados del mundo secular, el dinero es uno de los temas tabúes dentro de nuestras congregaciones porque está intrínsecamente asociado con vileza, corrupción, maldad, condenación y todo lo que se supone queremos alejar de nuestras vidas si queremos vivir en consagración.

De alguna forma, hablar de dinero salvo en raras ocasiones como los gastos en que se incurre para llevar a cabo algún evento de índole formativo o de celebración, es permitido pero con cierta cautela pues, la sola alusión a la palabra supone encender alarmas, herir susceptibilidades y provocar un nivel de escandalización que sonrojaría a una estatua.

Nadie lo dice pero el Dinero es considerado un mal. Mas, ¿por qué?

Si analizamos en una retrospectiva rápida los beneficios del dinero encontramos que:

  1.  Nos permite adquirir los bienes de consumo que necesitamos para nuestro desarrollo básico físico.
    2.- Nos facilita el pago por aquellos servicios que nos proveen ayuda en determinada área o momento de nuestras vidas.
    3.- Proporciona un medio de pago capaz de retribuir la labor que otra persona ha realizado, especialmente cuando lo ha hecho por o para nosotros.
    4.- Se convierte en un soporte para enfrentar eventualidades o accidentes.
    5.- Puede ser ahorrado de cara hacia el futuro y así utilizarlo cuando sea requerido.

Cuando se habla del mal del dinero o del dinero como un mal, ¿en qué piensa la gente por lo general, o a qué específicamente está haciendo referencia para catalogarlo de esta manera?

A continuación otra lista de reflexión:

El dinero está asociado a vicios, muerte y corrupción

1.- Sobornos
2.- Corrupción
3.- Prostitución
4.- Despilfarro
5.- Deudas
6.- Sicariatos
7.- Muerte
8.- Traición
9.- Estafas
10.- Secuestros
11.- Egoísmo
12.- Vanidad
13.- Superficialidad
14.- Hipocresía
15.- Mentiras

A simple vista, la balanza se inclina más hacia el lado negativo que hacia el positivo.

Por lo tanto, debería afirmarse sin lugar a dudas que el dinero es sencillamente Malo.

No obstante, cuando la lista de lo negativo se revisa en detalle, hay un elemento que sobresale por encima de todos los enumerados y no recae sobre el Dinero como un villano. ¿Cuál es? te preguntas.

El Uso que se le dio al dinero en cada uno de esos casos.

Por sí solo, el dinero no puede hacer nada.

Tanto la lista de lo positivo como de lo negativo hacen referencia al uso que se hace del mismo, mas no refiere que el dinero sea en sí mismo un ente o sustancia como el veneno, por ejemplo que si lo bebes, lo tocas o lo hueles podría afectarte perjudicialmente de forma directa e inmediata, en tu salud y en tu vida.

En otras palabras, lo que se condena en nuestras mentes y por la sociedad en general, (no solo los miembros al interior de las iglesias), es el uso que se da al dinero, no su consumo.

Veamos el siguiente ejemplo:

* Aprobamos el uso del dinero para comprar comida.
* Condenamos al dinero que se usa para pagar por sexo.
* Aprobamos el uso del dinero para salir a pasear.
* Condenamos el uso del dinero para comprar drogas.
* Aprobamos el dinero que se usa como inversión en educación
* Condenamos el dinero que se usa para pagar por la muerte de una persona.

El dinero se usa en todos los escenarios y lo que lo hace vil y despreciable o noble y valioso es el propósito por el cual es empleado.

Es decir, que la intención que viene detrás de él es lo que lo puede santificar o satanizar.

¿Es esto del todo cierto? ¿o se trata de una simple afirmación personal? Más importante aún, ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto? ¿Está de acuerdo con este argumento?

Vamos a verlo en los siguientes pasajes bíblicos:

"porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."

1 TIMOTEO 6: 10

Este verso es por excelencia el favorito de todos los que defienden la postura de que el dinero es malo. ¿De verdad? Hagamos la siguiente prueba:

Si tuviera que escribir este texto sin leerlo por segunda vez ni buscarlo en la biblia, ¿cuáles serían al instante las 3 primeras palabras que recordaría?

¿Podrían ser?

* Raíz
* Males
* Dinero

Es casi una reacción inconsciente que nuestro cerebro asume para tratar de retener lo leído, sin embargo, la biblia fue escrita para ser leída y aplicada, lo que quiere decir que no basta solo con leerla sino también hay que ponerla por obra.

El texto en la epístola a Timoteo no dice que el dinero es malo per sé sino que el amor al dinero fue el detonante o el origen para que frutos viles como la codicia, tuviesen lugar y tras ella una cadena larga de malestares para quienes la sufrieron.

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas"

MATEO 6: 24

Otro texto que se asoma para sugerir que el dinero es malo, es este pasaje en el evangelio de Mateo cuando Jesús habla acerca del servicio que debe exhibir una persona con carácter.

Algunos lo toman como una clara observación de que quien quiera vivir para Dios debe alejarse del dinero, haciendo de este elemento un ente corrupto y despreciable.

Sin embargo, Jesús no estaba enseñando que ser rico es malo o que tener dinero convierte en mala a una persona sino que quien elija servir a Dios debe hacerlo en totalidad, no al 30% o al 50% de su atención, mientras todavía deja espacio en su corazón para que elementos como la codicia, por ejemplo, como se mencionó en el verso anterior, hagan acto de aparición y tomen el control de sus acciones posteriores.

El texto aquí está referido a que Dios debe tener el protagonismo en el corazón de una persona, por lo cual sus actos se originarán en él, serán para él y se harán por él.

"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos."

MATEO 19: 23

Este texto también es usado para afirmar que el dinero es malo. ¿Cómo no? cuando el mísmisimo Jesús está diciendo que Difícilmente un rico entrará en el reino de Dios.

Ahora bien, hay que resaltar que dice en primer lugar: difícil, no emplea el término imposible ni tampoco, que Nunca Jamás podrá existir una mínima posibilidad de que una persona rica entre en el reino de los cielos.

Ambos textos en el evangelio de Mateo dejan claro que lo que Jesús estaba expresando acerca de las riquezas, (el ser rico o el dinero en general), es que el dinero no es ticket de entrada al cielo ni mucho menos un requisito en el curriculum de quienes aspiran una vida de servicio ante su presencia.

El joven rico del segundo texto en Mateo perseguía la perfección, y sus muchas posesiones le daban ese sentido de autoconfianza y seguridad, pero cuando Jesús le dijo que para ser perfecto debía vender todo cuanto tenía, darlo a los pobres y seguirle, su semblante cambió, y de inmediato entristeció.

Para Dios el dinero no es malo, de hecho no le ha asignado ninguna propiedad.

Nosotros los seres humanos somos quienes comerciamos con él, y le hemos dado un valor.  Es de acuerdo a ese valor que medimos nuestras transacciones y efectuamos operaciones de intercambio, ya sea de bienes o servicios para alcanzar un fin, llegar a algún lugar o adquirir algo que necesitamos.

Dios no tiene problemas con el dinero porque él mismo dice en el libro del profeta Hageo en el Antiguo Testamento capítulo 2 verso 8:

"Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos."

De manera que, el dinero es solo una herramienta, un instrumento, un medio para obtener algo, pero absolutamente muerto e inútil sin alguien que lo respalde para funcionar y comercializarse.

¿Acaso las monedas que se usaron en las primeras operaciones comerciales de nuestra era siguen aún circulando para el comercio cotidiano? ¿Son los billetes de un país con hiperinflación económica lo suficientemente potentes como para levantar su economía y gozan de amplia aceptación a nivel mundial para comerciar? ¿El dinero impidió que los judíos en la Europa de la Segunda Guerra Mundial fueran víctimas del holocausto nazi?

Si algo reprochó Jesús respecto de "las riquezas o del dinero" es que quienes basan su fe, su confianza, su paz y su vida en algo tan voluble, corriente, vulnerable, limitado e inanimado como ellos para vivir y peor aún, para querer figurar ante Dios, son personas sin fe, sin carácter, nada confiables, inseguras, que basan su felicidad, su presente y su futuro en algo efímero y superficial.

Dios otorga el dinero en las cantidades que cree convenientes y en ocasiones hasta sobreabundar, pero si leemos la historia de algunos reyes de Israel y Judá, encontraremos que el dinero les fue otorgado en abundancia como recompensa por su servicio a Dios.

En otras palabras, ellos eligieron servir a Dios y trabajar para él en primer lugar antes que trabajar por y para Don Dinero.

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

MATEO 6: 33

La Biblia no hace referencia en ninguno de sus pasajes a que se desprecie el dinero sino que se le dé su debido lugar en nuestras vidas.

Dentro del orden de Dios está establecido que él es la cabeza y cuando nos enfocamos en trabajar por él y para él, el resultado no puede ser otro que la paga directa de parte suya en todo aquello que somos y nos rodea.

Porque esta también es la cuestión, cuando la biblia habla de bendiciones no lo hace enteramente en términos monetarios, materiales, financieros o económicos.

La mentalidad general apunta en esa dirección, pero de nuevo se equivoca porque escrito está en el evangelio de Lucas 12: 21 acerca de un hombre que trabajó incesantemente por acumular riqueza y dinero para sí hasta hacerse muy, muy rico, pero descuidó lo más importante: la salvación de su alma.

La fijación por el dinero nubla la razón e impide ver que fuera de él, otras cosas también son necesarias e importantes: La familia, la salud, los amigos, la paz mental, espiritual y emocional solo por mencionar algunos.

Entonces, según la biblia, ¿el dinero es bueno o malo? Depende del lugar que ocupe en nuestro corazón y el uso que le demos. De no haber dinero, seguramente encontraríamos otro objeto del cual depender o al cual venerar.

Raimon Samsó, autor del libro El Código del Dinero refiere que "La riqueza es una mentalidad", confirmando lo que la biblia enseña, pues si en nuestra mente nace el concepto bueno o malo de la riqueza, entonces, en nuestra mente también podemos despojarla de poder para controlar nuestras decisiones y nuestras emociones.

Que sea Dios el pensamiento fijado a nuestra mentalidad para que gobierne nuestro interior y no lo sea el dinero ni nuestro concepto sobre él quien tome el control.

NOTA: las citas bíblicas usadas fueron tomadas de la versión de 1960 de Reina - Valera.

«La Vida no es fácil» Una cuestión de Legado

“La vida no es fácil”, es la frase con más cliché de la historia. Supongo que se debe a que ningún muerto ha dicho: “La muerte es fácil”.

Me detengo a pensar, evaluar y reevaluar mi carrera: Escritora y Empresaria. Al ver los resultados, noto que no son halagadores ni siquiera motivadores, todo lo contrario.

Cuando veo los resultados de mi desempeño en ambos campos me encuentro que hay una realidad tratando de abofetearme la cara, no sé si para decirme que lo siga intentando, porque como le gusta decir a los Optimistas, “estoy cerca de lograrlo” o sencillamente, trata de decirme de la forma más directa posible que debería hacer algo más con mi vida que seguir invirtiendo en un negocio fallido.

He ahí la cuestión: ¿cuándo debes abandonar la carrera? ¿Cuándo te das cuenta que lo que de verdad debes hacer es cambiar de carril?

No creo que se trate de un asunto de volver atrás ni retroceder, sino preguntarse con seriedad: ¿de verdad debo seguir por aquí? ¿Estoy en el camino correcto o debo seguir por otro?

La vida es un laboratorio, donde a diario probamos con Ensayo y Error. No somos ratas de laboratorio pero bien que nos dedicamos a experimentar con nosotros mismos.

Hay una frase que quedó en mi mente luego de escucharla cuando vi una de mis películas favoritas protagonizada por Whoopi Goldberg.

La segunda película de la Monja cantarina, en la que su personaje lidiaba con una joven algo rebelde que no gustaba de ajustarse a las normas.

En esa escena ella le refiere que un autor de libro le contestó a uno de sus lectores que si al levantarse por la mañana lo que deseaba era escribir, y no podía pensar en nada más que eso, entonces era un escritor. A esto el personaje de Goldberg añadió: “si al levantarte por la mañana, no puedes pensar en otra cosa que en cantar, entonces eres una cantante.”

Fuente: elcomercio.pe / Foto: Touchstone Pictures

Pues bien, basada en esa premisa hago la siguiente reflexión:

¿Qué me hace escritora? ¿Qué me hace artista? ¿Qué me hace empresaria?

Como sugirió Goldberg, soy escritora, artista o empresaria solo por el hecho de que es algo que no puedo apartar de mi mente cada día.

Según los filósofos, debería ser escritora porque escribo. Según las editoriales, soy escritora cuando publico. Según los especialistas en Marketing, seré escritora siempre y cuando haya un mercado para mi trabajo. Según los Community Manager, soy escritora por el número de seguidores en mis Redes Sociales. Según las empresas que contratan escritores, soy escritora dependiendo del número de publicaciones que haya efectuado y los años de experiencia que le acompañan. Según Wikipedia, soy escritora cuando he alcanzado cierto nivel de ventas en mis libros que me vuelven notoria. Según los ilustrados de las Artes, soy escritora por la cantidad de premios y reconocimientos que he alcanzado por escribir. Según la industria del cine, soy escritora cuando deciden que mi libro súper ventas en las librerías vale la pena ser llevado a la gran pantalla.

En resumen, soy escritora cuando me convierta en una buena matemática.

Lo mismo aplica para los artistas y los empresarios, de hecho para cualquier oficio. Convertirse en tu ideal de profesión o vivir de tu carrera, implica construir un currículum de muchos números y suficientes asteriscos.

Parece entonces que solo por desear algo o pensar en ello con frecuencia te vuelves tonto, porque empiezas a fantasear en una nube sobre lo idílico de trabajar en lo que te apasiona.

Cuando en realidad, deberías estar procurando crear un perfil que vuelva tan pesada tu Hoja de Vida que a todo el que la vea no le quede más remedio que decir: “Tú tienes que ser bueno en lo que haces. Vamos a darte una oportunidad”.

De modo que todo el perfil construido, solo sirve para que te tomen en cuenta y te abran la puerta.

Ahora bien, vuelvo a mi meditación y me pregunto: ¿Qué se necesita para ser escritor? ¿Qué se necesita para ser artista? ¿Qué se necesita para ser empresario?

Algunos gritarán: ¡Talento! Otros dirán: Conocimiento. Un grupo afirmará: Experiencia. Los representantes de Ventas dirán: Buenos contactos y relaciones. Los “Empresarios” dirán: Muchos ceros a la derecha en tu cuenta bancaria. Los maestros y pedagogos señalarán: Paciencia y mucha práctica. Los espirituales predicarán: Fe e intervención divina. Los holísticos dirán: Actitud y Buena suerte.

En otras palabras, para ser escritora necesito primero ir de compras.

Pero esta es la cuestión:

Si eres escritor pero nadie lee lo que escribes, ¿sigues siendo escritor? Si eres músico o cantante y nadie escucha lo que cantas o compones, ¿sigues siendo artista? Si tienes una empresa pero nadie compra lo que produces, ¿sigues siendo empresario?

Beethoven. Beethoven es mi primer pensamiento al respecto.

Beethoven, el músico sordo que se hizo escuchar

Este virtuoso músico alemán que se levantó en la pobreza y que con tan sólo 21 años ya experimentaba problemas de audición, compuso a lo largo de su vida:

  • 9 sinfonías (la última de ellas incluye un Coro),
  • 12 piezas de “Música Ocasional”,
  • 9 conciertos para instrumentos solistas y orquestas,
  • 4 obras cortas, dos misas,
  • 32 sonatas para piano (de las cuales 10 se acompañaban con violín, 5 con violonchelo y una con Corno francés),
  • 16 cuartetos de cuerda,
  • 5 obras para quintetos de cuerda,
  • 7 obras para trío con piano,
  • 5 obras para trío de cuerdas más un gran repertorio de obras para instrumentos de viento.

Un Señor Músico en toda la amplia extensión de la palabra. Eso sí, un músico sordo.

¿Existe mayor ironía que esa? El hombre cada vez escuchaba menos, hasta el punto de ya no escuchar nada, algo aparentemente limitante si se tiene en cuenta que su carrera, profesión y oficio era la de músico y por defecto, debía tener lo que los maestros musicales de hoy en día llaman: Oído musical.

Bueno, supongo que por aquel entonces el término no era muy usado o sencillamente, la sordera de Beethoven llegó justo a tiempo para evitarle escuchar esos reclamos de superioridad que habrían disminuido su pasión por la música, no obstante, lejos de cesar su carrera, este músico sordo se empeñó aún más en producir y componer música.

Así que, contra todo pronóstico, el hombre que no podía oír se hizo escuchar y aún después de su muerte en la pobreza, su obra se sigue escuchando.

Se puede decir entonces que en el caso de Beethoven, para ser músico solo hizo falta una cosa: Oyentes.

Poco o nada importó que él no pudiera oír su obra, porque lo que de verdad valía y aún ahora lo hace, es que haya quien la escuche por él.

Aunque Beethoven no podía oír, su placer por componer música se basaba en que otros sí pudieran hacerlo. Ahí es cuando hablamos de legado. No quiso quedarse solo con su trabajo, se aseguró de compartirlo con el resto del mundo.

Lo que la biblia llama “encender la luz y ponerla en lo alto y no debajo del almud” (Mateo 5: 15 y 16)

Del mismo modo, me atrevo a afirmar que un escritor solo puede coronarse ese título cuando tiene quien lo lea, incluso si él mismo ya no puede ver o leer su propia obra.

Un artista solo puede estimarse a sí mismo de serlo cuando existe un público que pueda admirar su trabajo, mientras tanto, es solo un egoísta intérprete en solitario.

Así que, los premios, las condecoraciones, las fiestas, las fortunas amasadas en los bancos, el número de seguidores y Me Gusta en las Redes Sociales es absolutamente inútil (desde mi punto de vista) para definir la carrera de vida de una persona, si no existe público que la disfrute y aprecie.

No es un asunto sobre tener éxito o fracaso sino comprobar mediante obras quién en realidad eres.

¿Eres músico? Déjame oírte. ¿Eres escritor? Permíteme leerte. ¿Eres vendedor? Háblame de tu producto. ¿Eres atleta? No te detengas.

En las Olimpíadas de 1968 en México, el atleta tanzano John Stephen Akhwari hizo historia en la maratón.

Su reconocimiento no se debió a que hubiese ganado la competencia. Tampoco a lo guapo que era ni a lo moderno de su atuendo deportivo. Su reconocimiento provino de ser el último en llegar.

¿Qué tiene eso de especial? Te preguntarás y con justa razón. Porque siempre hay alguien que llega al último en una carrera.

Pues, lo especial de este maratonista que llegó una hora después de terminado el evento y de entregadas las medallas, es que a pesar de tener un hombro dislocado, producto de la caída que sufrió en el kilómetro 19 del recorrido donde además se lastimó la pierna y no le dejaba de sangrar, fue que siguió corriendo hasta llegar a la meta y cruzarla.

Fuente: https://bjosemora.com/esperando-a-akhwari

La respuesta por parte del público asistente que aún permanecía en el estadio fue una ovación descomunal y la respuesta de este hombre al día siguiente fue la que cimentó para siempre su hazaña. Él dijo:

“Mi país no me envío 5000 kms. Para empezar la carrera. Mi país me envió 5000 kms. Para terminar la carrera.”

A veces, el objetivo de una carrera parece ser obtener un título o alzarse con un premio. Pero, después de ver las historias de Beethoven y Akhwari, me atrevo a decir que el objetivo es más simple:

Se trata de llegar y cruzar la línea de llegada. Porque esta vida es condenadamente dura de vivir y si vivir no es suficiente milagro ya, llegar a la meta es una victoria que no puede ser arrebatada por nadie, y más notorio se vuelve cuando otros pueden aprovechar lo que ofreciste durante el recorrido.

Beethoven dejó su música. Akhwari dejó su perseverancia. Shakespeare dejó sus obras.

Hay quienes se pasan la vida pasando la página, sin siquiera detenerse a prestar atención a lo que ven, a lo que hablan o a lo que hacen. Sencillamente cumplen la función de Estar. Nunca la de Ser.

Existen personas a quienes se les dice que al no haber mercado para su talento, luego tienen dos alternativas:

  1. Desistir y buscar un mercado menos competido en el que hacer vida y surgir (aunque eso no sea lo suyo) o,
  2. Imitar como marionetas sin voluntad todo lo que los de su propio mercado ya hacen, porque así habrá quien les preste atención a su trabajo, al menos un poquito.

Bueno, también sobre esto haré una reflexión:

El que alguien con supuestamente más experiencia, más condecoraciones, más popularidad y más reconocimientos que yo me diga que NO existe un mercado donde yo pueda exhibir mi obra, es con toda seguridad y sin ánimos de ser asquerosamente positiva, el mejor halago y cumplido que persona alguna pueda hacerme en toda mi vida.

Porque esa persona con conocimiento, experiencia, fama, poder, contactos y dinero está diciendo literalmente que soy UNICA, ORIGINAL e IRREPETIBLE.

Mientras la mayor parte del mundo se pelea por encajar en un patrón predeterminado buscando aceptación y algo de atención, yo me las he arreglado para ser verdaderamente diferente y sin siquiera proponérmelo. ¿Qué no hay mercado para mí? ¡Wow! ¡Estoy por descubrir uno nuevo!